4. Las premisas y elementos considerados en el modelo de IPTRC.
Uno de los primeros aspectos abordados en el diseño del modelo consiste en establecer el carácter rural de los espacios que éste favorecería con valores altos. Esto se logra mediante el cartografiado de zonas concéntricas centradas en los núcleos urbanos, a distancias predeterminadas. El procedimiento permitió generar mapas con halos de ponderaciones progresivamente mayores según nos alejamos de las ciudades y cesa la influencia urbana directa. No obstante, zonas demasiado alejadas de estos núcleos comienzan a ser, a su vez, restrictivas. Generalmente se trata de regiones con muchas deficiencias de acceso y de servicios de apoyo. Zonas concéntricas semejantes se desarrollaron, con sus respectivas valoraciones, desde centros regionales de servicios de apoyo: desde las capitales departamentales, desde las cabeceras municipales, desde ciudades con ingreso de visitantes extranjeros registrados y desde los puntos donde se ubican los aeropuertos internacionales, lugar de ingreso de visitantes.
Espacios demasiado alejados de los ejes viales de conexión regional se presentan también como restrictivos. El cartografiado de zonas de influencia paralelas a la red vial nacional principal, con la valoración descendente según aumenta la distancia, permitió descartar zonas que se estiman poco pobladas o de difícil acceso, con notables deficiencias en servicios de apoyo. El análisis en conjunto del carácter rural, la distancia hacia centros regionales de servicios y la distancia a la vialidad descartó algunas zonas urbanas o periurbanas que acumulan el atractivo y visitas para el turismo convencional en los países estudiados. También descarta regiones remotas bajo uso turístico actual, en general bajo modalidades distintas al turismo rural comunitario. Este rasgo del modelo se consideró como indicador de que efectivamente señalaba zonas rurales alternativas al uso turístico convencional.
Espacios restrictivos para la ocupación humana, por razones climáticas, de accesibilidad o amenazas naturales, se interpretan como igualmente restrictivos para la presencia y desplazamiento de visitantes y se descartan por definición como sitios potenciales. Esto, a pesar de la existencia de medios técnicos capaces de lograr la permanencia prolongada de personas en esas condiciones. Sólo un exiguo segmento del mercado turístico muy especializado demanda al acceso a ellas. En un modelo de determinación de sitios potenciales o IPTRC, estos espacios obtienen valores bajos de ponderación, quedando geoestadísticamente descartados. En el modelo desarrollado para el proyecto Desarrollo Competitivo del Turismo Rural en los Andes estos espacios coinciden con las zonas andinas más altas, los espacios topográficamente más difíciles de alcanzar y las zonas de latitud más elevada, con marcada estacionalidad y rigurosos inviernos.
Un análisis altitudinal semejante puede revelar el rango donde elementos culturales, reconocidos como típicamente andinos, alcanzan su óptimo. Se trata de un ejercicio particularmente difícil, dada la riqueza y diversidad cultural en la región bajo estudio. De forma muy aproximada se estimó que entre 2.500 y 3.000 m de altitud se alcanza el óptimo cultural andino, con un amplio margen de variabilidad nacional y regional. Los análisis que involucraron el relieve fueron posibles gracias a datos de SRTM compilados en un gran modelo del terreno de alta resolución y escala continental.
Así la presencia de poblamiento rural es esencial para el TRC. Zonas restrictivas a la presencia humana permanente también lo son para el TRC. Espacios naturales prístinos en zonas desplobladas carecen del elemento esencial para activar una estructura de producción de TRC como es la presencia de población rural. Sin embargo, espacios como los descritos pueden estar bajo el alcance de itinerarios de visita, al ubicarse a distancias razonables, tener un significado cultural especial o ser de carácter sobresaliente a nivel global. La activación de una red de TRC puede diseñarse de manera que progresivamente se aprovechen los recursos en atractivos naturales de una región, enmarcados en planes de manejo o acuerdos destinados a preservarlos. Un ponderador como rasgo geográfico sobresaliente se ha aplicado a elementos como el lago Titicaca, salares y cordilleras, que se reconocen como de características escénicas, culturales o silvestres notables a nivel global. Este hecho favorece a espacios bajo la influencia de estos rasgos en el modelo de IPTRC.
La preservación de recursos y espacios naturales y humanizados de interés social y ecológico representa el fin último de la activación de redes de TRC, en el sentido que le otorga a sus acciones el PAT. También la inclusión de un espacio en una ecorregión dotada de elementos naturales particularmente atractivos para los visitantes, supone un elemento que favorece a una red de TRC. El modelo de localización desarrollado para los Andes, cartografía y valora las ecorregiones con recursos de biodiversidad sobresaliente o vulnerabilidad documentada, como los excepcionalmente ricos bosques nublados andinos o yungas.
Areas declaradas bajo protección gubernamental, como parques nacionales y otras categorías de manejo especial, se consideran como dotadas de elementos naturales sobresalientes, eventualmente atractivos, o de particular interés para el desarrollo local. De allí que zonas incluidas en ellas, o en su área de influencia inmediata, cartografiada como zonas concéntricas, se vean favorecidas en el modelo de IPTRC, en el entendido que el desarrollo de redes de TRC se beneficia de su presencia, valorará los elementos protegidos y tenderá a su preservación. La presencia de elementos como restos arqueológicos y lugares de significado espiritual favorece al área de influencia de éstos con altas ponderaciones, por razones análogas a las de las zonas protegidas. En la región andina esto supone considerar lugares correspondientes a decenas de culturas prehispánicas, algunos bajo intenso uso turístico actual. Supone considerar, a la vez, sitios con significado espiritual para el conjunto de nacionalidades indígenas en la región. A la escala de análisis del proyecto Desarrollo Competitivo del Turismo Rural en los Andes, sólo los principales sitios y yacimientos arqueológicos se consideraron para análisis.
Los elementos descritos, fueron cartografiados digitalmente como bases de datos con sus atributos relativos a la activación de redes de TRC asociados. Dada la extensión del área de estudio, un espacio de escala continental de 5 millones de kilómetros. cuadrados, el cartografiado y análisis resultó una tarea extremadamente exigente. Algunos de estos mapas digitales, como los análisis de topografía y distancia a la vialidad, son entidades informáticas muy complejas. Los mapas fueron superpuestos por un avanzado software de análisis geográfico, lo que dio como resultado un complejísimo mosaico fragmentado programado para agregar las ponderaciones según una operación geoestadística que discriminó los valores por debajo de cero y señaló para su cartografiado en un mapa síntesis los valores más altos. Sin esta discriminación, los centenares de miles de unidades o elementos cartográficos resultantes serían muy difíciles de interpretar.
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